
Estudié toda la primaria y el bachillerato en el "Instituto Parroquial San Juan Bautista de La Salle", frente a la plaza Capuchinos y al lado de la Escuela "19 de Abril" (Antigua Escuela Zamora), recorriendo el barrio El Guarataro en ensayos y toques de precoz gaitero. Así me fui impregnando de San Juan, creciendo entre su gente y familiarizándome con su arquitectura, jugando en la plaza entre sus hermosas columnas de ladrillo rematadas por vigas de madera, sus palomas y sus borrachos, representando en actos estudiantiles las obras de un famosísimo libro llamado "Humor y amor". Sentía particularmente cercano este libro porque lo que leía en él lo olía, lo veía, lo sentía en el camino al colegio, en mis juegos en terrenos abandonados, en mis paseos entre casas antiguas para hacer un "mandado". Un día me conseguí con un poema que hablaba del palomar de la plaza Capuchinos y me pareció todo un detalle que un poeta le dedicara unas líneas a ese testigo de mis juegos y mis escapes de clase, después sabría que ese poeta había recorrido esas calles y estudiado al lado de donde yo lo hacía y que había hecho todo un universo con las cosas más sencillas que había percibido, muchas de las cuales forman parte de mi infancia. Hace poco preparando una conferencia-concierto sobre la música caraqueña me acerqué a los libreros de la Fuerzas Armadas para conseguir bibliografía: Calcaño, Nazoa, cosas así, conseguí un ejemplar de "Las cosas más sencillas", al abrirlo, la magia, la belleza de Aquiles estaba en ese libro como en pocos otros: Era un ejemplar autografiado por Aquiles con un chiste hecho en inglés. Me sentí como Judas vendiendo a Cristo al regatear el precio del libro y ahora con mis recuerdos de la infancia está este libro de Aquiles al que cada cierto tiempo me acerco para besar con respeto y con toda la admiración que merece el poeta de las cosas más sencillas, ese que me reenamoró de mi ciudad y de mi San Juan tan querido. Feliz cumpleaños Aquiles!!!